domingo, octubre 08, 2006

 

Ignominia



Mis vacaciones siguen su curso natural, esto es, más paseos en bici, más mañanas fumando un cigarrito a escondidas -es triste, pero mi madre no sabe que fumo- en el espigón de los gatos, sesiones en el gimnasio, madrugones para disfrutar de Alonso haciendo sonar el himno español en el país del sol naciente... vamos, parece mentira que unas vacaciones en las que no hay sexo ni alcohol estén siendo tan placenteras.

Sea como fuere, había prometido días atrás que, si el wifi gorroneado a mi vecino y mi falta de desidia tenían a bien coincidir os colgaría las fotos de ese "tren" en el que hube de desplazarme desde Madrid a Almería y que será, por 33,90 euros, el mismo que me llevará a Madrid el próximo día 13 de octubre. La ventaja de esa cafetera preconstitucional es que durante las siete horas y media que tarda en cubrir el recorrido te hace experimentar lo mismo que un jugador de baloncesto viajando en clase turista. Vamos, que tú te has pasado la vida pensando que eras un retaco y te planteas de repente: joder, si las piernas aun llevándolas hechas gorlitas me dan con el asiento de delante será que no soy tan canija...

Por si éste no es suficiente incentivo, añadiré que nunca anteriorimente fue tan apremiante mi deseo de disponer de unas bolas chinas. Su traqueteo, por momentos puntuable con un siete en la escala Richter, convierte a esas bolas en una posesión imprescindible de la que ya he informado más que adecuadamente a mis amigas y que les recordaré conforme se aproxime la fecha de mi cumpleaños.

En fin, eso es lo que me espera de nuevo -y sin bolas chinas, que es lo peor de todo- el próximo 13 de octubre, si bien es cierto que, al coger el "tren" a las 7.15 horas, no estaré en plenitud de facultades para poder disfrutar de tan "placentero" trayecto. Qué lástima!.

Por cierto, que en Madrid permaneceré dos días antes de iniciar mi preiplo por el noreste patrio, así que pienso salir por Chueca a ver si compenso las carencias carnales de estas vacaciones... o qué cojones, para lucir el moreno de albañil que me está cogiendo y chinchar a las tortis capitalinas. Si alguien se anima a acompañarme en tal aventura -que inicialmente afrontaré sola- no tiene más que decirme una frikada digna para que le acepte en mi regazo ablandado por las comidas de mami.

Os abandono nuevamente. Mi vecino es idiota y suele desconectar el wifi por las noches e incluso a la hora de echar la siesta, con lo que no amortiza nada la tarifa plana, claro, y además me ha dejado ya más de una vez con las gachis a medio ligar en el chat, el muy cabrón. En esta tierra desértica ni los pajilleros son como Dios manda, joder! De toda la vida se han quedado hasta altas horas de la madrugada dándole al manubrio... pues no, éste se la cascará, pero se acuesta con las gallinas... a dormir, digo.

Regurgitaciones:
Pero cuida de que tu madre no lea este blog :-P
 
Es lo que tienen las comunicaciones ferroviarias desde la tierra de la Gran Modernización...Con gusto te acompañaba a chuequear.
 
que fuerte, colega...ese mismo puto tren prehistorico lo he tenido que coger miles de veces cuando era pequegna....
que recuerdos!!!
jaja me parto con las bolas chinas, eres la hostia...jajajja
 
Pero nenaa!! Tú no habías vuelto ya?? Darás señales de vida??
 
Jajaja menudo vecino! Y encima que le mangoneas la conexión te quejas, si es que... xD El pobre debe bajarse películas porno pero como la conexión va a petar -a saber quien más le mangonea-, cansado de esperar se larga.
 
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