sábado, marzo 18, 2006

 

Que me parta un rayo, YA!

Ayer tuve una especie de déjavu cuando me puse a ver el capítulo 16 de la segunda temporada de Mujeres Desesperadas. Uno de los personajes, Susan -el interpretado por Teri Hatcher-, le contaba a Lynette que el chico con el que estaba saliendo era maravilloso, lo tenía objetivamente todo, peeeeeero... no sentía 'el rayo'.

Me hizo gracia porque cuando le intentaba explicar a mi ex lo que sentía hacia ella, utilizaba justamente esa misma metáfora, un puñetero rayo, sí. Un rayo que, por lo que se ha visto, te deja completamente ciega y achicharra toda experiencia previa, abocándote sin remedio a volver a estrellarte.

Pero claro, el rayo también tiene cosas buenas. Al atravesarte desde la coronilla hasta los pies, aúna de una forma casi mística las tres cés, y no me refiero a los cursillos, sino a la Cabeza, al Corazón y al C... bueno, eso último ya sabéis lo que es, así que opto por no introducir más tacos en el blog, que mañana es el día del Señor y tal.

La puñetera serie me removió las entrañas con el maldito detalles y me pasé el día medio en babia. Cuando salía a descansar de estudiar, me volvía a la cabeza. Cuando estuve nadando en la piscina, ídem de ídem. Y tanto pululó el asunto entre mis neuronas, que terminé concluyendo que, después de casi tres meses de evitar todo contacto físico, verbal o visual con ella, lo que echo de menos no es exactamente a ella, sino al puto rayo.

Porque claro, el rayo se mete en tu cuerpo y es estupendo, pero el cabroncete tiene ánimo de ocupa y, aunque se vaya para siempre la artífice de que entrase, se queda dentro de ti y va saliendo muy poco a poco. Todos sabemos además la forma de un rayo, así, como zigzagueante. Y por eso, aunque entra fácil en la carnecilla humana, cuando tiene que salir se te clavan las puntas en todo órgano interno.

Entonces, esa intensidad se revierte y en vez de hacerte sentir en las nubes, te va dejando como knockeada de tal forma que tu cuerpo, para protegerse y sobrevivir, rebaja sobremanera su umbral de sensibilidad. Y tú, que antes eras una persona que se encaramaba a un camelio para regalar una florecilla a cada uno de tus amigos, que te emocionabas escuchando la parte uno de Oxygène o mirando los colorines de un atardecer, te das cuenta de que te has convertido en alguien que no tiene que ver contigo.

Todo se convierte en una extraña apatía. Vas a estudiar o a currar como una especie de zombi. Sales por ahí a tomarte unas copas, intentas reírte con los colegas... pero cada una de las cosas que haces carece de la más mínima convicción. Lo haces simplemente porque sabes que a tus 26 años no es plan de quedarte en casa lloriqueando como una colegiala, pero nada más.

Y en la medida en que todo tu mundo interior está, literalmente, arrasado, te das cuenta de que lo único que te hace sentir mínimamente son superficialidades, placeres de disfrute inmediato, tales como el sexo, el tabaco, música de los 80... Intentas leer algo antes de dormir, pero no, no sientes, preferirías echar un polvo que al menos te deja relajada. Te pones el Ricochet de Tangerine Dream y no, los pelos no se te ponen de punta como antes, así que acabas recuperando el Take on me de A-Ha para al menos mover la patilla mientras suena...

Por todo esto y porque no soporto que mi cuerpo esté lleno de rencor, necesito que me vuelva a partir un rayo, pero ya, por favor...



Regurgitaciones:
Chica,

No sabes como te comprendo.
?Si ni las drogas funcionan para hacerte sentir y la vida no pasa a ser mas que una serie de meros tecnicismos que hay que hacer?

No se si es la presente sociedad, la educación que nos propinaron o que. Pero en este puto planeta a la que alguien tiene un cerebro las cosas le van de mal en peor. El rayo es una bonita metáfora, pero va mas aya, nos secamos,nos secamos por dro y como tu dices a los 27 no es plan de estar tan secos.

Aprendemos a base de hostias que sentir es malo, que lo unico que nos puede pasar si vivimos es que sufriremos. Pues viva el celofán, y los corazones plastificados. El rayo quema el pero deja una coraza aun mas dura. Que plastico putada la de ser humano....

Me gustaria segustaríar marciano..ir asi a lo mejor coasín la antena captaben mas rayos.

Un Abrazo, comBloggera.
 
venga venga..
Sabes que nos pasamos un monton de tiempo esperando que llegue el maldito rayo como tontas, y cuando llega o lo hace tarde como la renfeo a medias.

Animo chica, espero que te alcance pronto. A mi por desgracia me ha dado de lleno uno!
 
Ciertamente;cuando una ha sentido la magnitud incalibrable del "rayo",jamás olvidará ni en ésta ni en las próximas vidas..Dejamos que la música suene,que las canciones comiencen y,por supuesto sabemos que lo genuino no abunda:un rayo me acaba de atravesar y lo mäs bello que me gustarïa decirle es:
"YOUR SOUL IS PAINTED LIKE THE WINGS OF BUTTERFLIES"
 
Tú tranqui, ya verás, cuando menos te lo esperes, ZAS!!!! caerás fulminada.
Yo estoy KO por un rayo imposible, pero feliz, la esperanza es lo último que se pierde ¿no?
 
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